Gravedad

Te salvé de caer en la trituradora de carne.

Todos nos miraban, pero no me importó. Salté esquivando a la gente en el borde de la cinta, te agarré la mano y tiré con fuerza para alejarte de las cuchillas. Parecía inevitable. Me sorprendió poder sacarte de una sola vez. Así es el poder que hay en el miedo. Tu familia estaba ahí, preocupada pero sin acercarse demasiado. Cuando resbalaste, supe que no ibas a reaccionar solo. Te ibas a perder en la gravedad.

Te saqué y me reí, para calmarte.

Te vi irte sin decir nada y me reí, para amortiguar el dolor.



Categorías:La vida

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